Según mi experiencia, hasta la fecha no es frecuente abordar este tipo de temas en sesiones de Coaching. Sin embargo, puedo destacar que es durante el proceso cuando ha salido a la luz esta necesidad en algunas personas, no constituyendo el motivo de consulta inicial.

Al momento de observar y preguntarse sobre sus grados de satisfacción respecto a las distintas áreas que componen la vida, descubren que el romance y las relaciones de pareja suele ser un área debilitada y que sin duda, afecta el grado de satisfacción total.

Es en estos casos es común escuchar cuestionamientos del tipo “¿Por qué me va tan mal en las relaciones? ¿Que hago mal?” Entonces, en este momento de revelación, se hace consciente esta necesidad y por tanto, se decide tomar acción.

Las personas que requieren participar de este tipo de proceso de Coaching, suelen manifestar un historial de experiencias amorosas desalentadoras, atribuyéndolo principalmente a inseguridad personal, miedos, desconfianza e incluso temor a perder independencia.

Entonces, el primer paso es comprender que para hallar soluciones es necesario adoptar actitudes de apertura y adaptación al cambio, junto con desarrollar la creencia y con ello la seguridad de que es perfectamente posible un futuro donde el amor y la vida en pareja pueden ser parte de su realidad.

Es importante destacar que todo proceso de Coaching tiene como principal responsable al Coachee (cliente), siendo éste participante activo de su desarrollo y por tanto, de sus resultados.

Siempre que la persona esté realmente comprometida consigo misma, procurando desplegar todas las acciones que estime necesarias para el logro de su objetivo, efectivamente cumplirá exitosamente su entrenamiento.

A mi modo de ver, no existen casos perdidos. Todas las personas tienen los recursos que necesitan para producir cambios. En el caso que estos recursos se encuentren dormidos o debilitados, juntos en un trabajo consciente y comprometido, procuraremos expandirlos en pos de alcanzar el estado deseado, es decir, aprender a desarrollar las herramientas que cada persona posee para fortalecer, conseguir y profundizar su relación de pareja y afectiva.

En este caso, el proceso se dirige con el fin de propiciar una instancia de desarrollo personal, en donde a través de las distintas herramientas de las que dispone el Coaching,  el cliente mejore sus capacidades relacionadas a su vida de pareja, proponiendo así la oportunidad de encontrar y disfrutar de una relación feliz, sana y armónica.

Dentro de las reflexiones que surgen a partir de las preguntas efectuadas por la Coach, los clientes descubren que lo primordial es sentirse feliz y a gusto consigo mismo. Conocerse, aceptarse  y posteriormente analizar para qué se desea una pareja y cómo se quiere que sea la relación con ésta.

Para lidiar con los temores paralizantes, es importante reconocerse y decidir cambiar de reactivos a proactivos. Hacerse cargo de la vida que se desea y emprender la acción. Y entonces, como todo proceso de Coaching, guío al cliente para que alcance las metas que defina para el área sentimental de su vida.

Recuerdo un caso reciente, en el cual el cliente logró descubrir que su dificultad para encontrar pareja radicaba principalmente en sus creencias limitantes respecto a si mismo y a las relaciones amorosas. El trabajo se centró en eliminar las barreras inconscientes que le impedían relacionarse con otras personas que eran de su interés, junto a un trabajo profundo de desarrollo de autoestima y confianza en si mismo. Así, logró transformar sus creencias limitantes en potenciadoras, cambió su diálogo interior y finalmente logró sentirse preparado para encontrar el amor.

Sin duda, las relaciones afectivas tienen un lugar de importancia dentro de las relaciones humanas.

El tan reconocido Sigmund Freud señaló al amor como uno de los dos aspectos más significativos en la experiencia humana que deben enfocarse de una manera adecuada para ser felices. Y vaya que el amor presenta desafíos!!

Por tanto, y siendo consecuente con mi experiencia y todo lo expresado anteriormente, puedo sugerir trabajar potentemente la autoestima, esto con el fin de que te sientas preparada y logres dar lo mejor de ti misma al mundo, proporcionándote así oportunidades de encontrar a alguien que cumpla con tus expectativas.

Así mismo, cuando se presenta una alta autoestima, resulta posible tomar decisiones maduras y responsables acerca de las relaciones y cuales son las expectativas respecto de estas, aspecto también importante de analizar y reflexionar.

¿Si no sabes a donde vas cómo sabrás que has llegado? Cuanta más claridad tengas respecto al tipo de relación amorosa que deseas tener, más facilidad tendrás de acertar en la relación adecuada y no perderte “entre la fauna”.