La felicidad no se consigue a través de una ecuación. La felicidad se siente. Sin embargo, Seligman te propone una ecuación para entender de dónde proviene este sentimiento.

Diferentes investigaciones han demostrado la importancia que recae en poseer una actitud positiva en la vida. Las personas son más productivas, gozan de un mejor estado de salud y en general, se sienten más satisfechas en su día a día. Pero, ¿de qué depende tener un nivel duradero de felicidad?

Seligman propone la siguiente ecuación:

Felicidad = S + C + V

La letra “S” se refiere al set genético” con el que venimos a este mundo. Sin duda, existen personas que desde que nacen son más entusiastas, optimistas y, en general, más felices. Otras, en cambio, ven la vida a través de un filtro oscuro. La buena noticia es que algunos estudios demuestran que este rasgo hereditario, a diferencia de otros, como la altura, sí puede ser modificado.

La letra “C” hace referencia a las “circunstancias” que debemos afrontar en la vida: nivel económico, edad, matrimonio, salud o educación, la infancia que nos tocó vivir, etc.

En tercer lugar, la letra “V” se refiere a los factores que están en nuestra “voluntad”, la manera en que tomamos la vida en nuestras manos e intentamos buscar nuestra felicidad.

Es fácil quedarse únicamente en las dos primeras letras, nuestra genética y nuestras circunstancias. También es simple culpar a nuestra empresa de nuestro desequilibrio emocional, a la competencia por no alcanzar nuestras metas o responsabilizar a los otros de ser la causa de todos los problemas. Pero la pregunta que debemos hacernos es: ¿estoy haciendo todo lo humanamente posible para que esto no ocurra?…

Texto adaptado: El líder interior, de David Fischman

Es como interpreto el sentido del Coaching. El factor más importante en esta ecuación, la “voluntad”. Porque voluntad implica conciencia y también intención que conduce a la acción. Así también, es una “V” que invita a ejercer la libertad.

Está en tus manos.