Nuestra mente es como un campo fértil en el cual se plantan a diario semillas muy especiales. Me refiero a las semillas que comúnmente denominamos “opiniones”, “ideas” y “conceptos”.

Respecto a esto, suele ocurrir algo muy particular. Tu mente no es igualmente fértil para todo tipo de semillas, sino para las cuales está realmente preparada. Así existen aquellas positivas que te alientan, te motivan y te impulsan a desarrollar al máximo tu potencial y las que traen consigo miedos, inseguridades, que constituyen basura emocional y que opaca el cristal por el cual te ves a ti y al mundo que te rodea.

Las semillas crecen, dan frutos y se transforman en tus propias “opiniones”, “ideas” y “conceptos”, ya sea si son positivos o negativos.

Los pensamientos originan, en cierto sentido, nuestros sentimientos y emociones, los cuales influyen en gran medida en como observamos el mundo.

Hoy, te invito a detenerte unos minutos y pensar en el tipo de semilla para la cual es fértil tu mente. Recuerda, tú decides. En tus manos está el tipo de persona que quieres ser. Si no te gusta lo que ves, el primer paso es siempre la conciencia, porque hasta que no seas consciente, no podrás hacer ningún cambio.