Una nueva lectura interesante, que muestra una experiencia de Coaching y los beneficios de quienes se comprometen por ser mejores.

Isabel Osorio. Coach diplomada en la Pontificia Universidad Católica, certificada por la International Coaching Community y miembro de la Asociación Chilena de Coaching. Revista Icimag N° 4. www.icimag.cl

En el momento de salir de la cárcel, el ex detenido retorna a un mundo amplio y hostil que a menudo no está dispuesto a darle apoyo. La presencia empática de un coach puede acompañarlo en un proceso de conexión con su fuerza interior y de exploración de sus recursos, sus talentos y sus nuevas posibilidades.

Una palanca que abre oportunidades:

El coaching es para mí, ante todo, una relación humana. Una interacción en la cual dos personas se revelan y avanzan en un flujo de comunicación atenta y honesta, una relación centrada en la armonía y la felicidad de una de ellas, el coachee.

Múltiples encuentros con personas recién volviendo al mundo afuera de la cárcel me han permitido descubrir cuan importante, adecuado y oportuno puede ser el coaching como el estímulo justo, la palanca que abre oportunidades.

Al recuperar la libertad, la persona pierde el encuadre asfixiante pero sostenedor de las duras paredes y de los compañeros de prisión; retorna entonces al mundo amplio y hostil que lo instiga y apoya en el delito, al mismo tiempo que lo condena e inflige el castigo. Se encuentra en modo de supervivencia; una solución fácil, viable y conocida sería retornar a su antiguo grupo de pertenencia y delinquir. Pero de todo corazón no es eso lo que quiere y busca alternativas.

Ya en nuestra primera sesión, Juan se abre a sus metas y sueños, tras contar someramente sus ocupaciones actuales; vende pastillas en las micros, a veces roba una joya o una cartera. Solía vender libros en la calle, aprendiendo así a disfrutar leyendo García Márquez, Dostoyevski, Nietzche (“sobre todo los aforismos”). En la calle conoció a su mujer y a su mujer y madre de su pequeño hijo, la mayor alegría en su vida.

Exploramos sus recursos y talentos. El deseo de cuidar a su hijo y de ser un orgullo para él surge como un potente motivador de cambio. Juan es una persona particularmente vulnerable que necesita apoyo para mantener sus motivaciones.

Adopto una creencia de base que impulsa mi trabajo con personas de alto riesgo social: Como todos los seres humanos, desean y buscan felicidad y armonía; sin embargo, mucho más que otras personas, se encuentran en situación de confusión y desamparo para encontrarlas.

(…) Juan dice: “Quiero ser una persona normal, puedo salir, caminar por el parque, ir al cine y a la feria. Cocinar los domingos. Pasear con mi hijo de 5 años. Disfrutar las cosas simples”.

(…) A lo largo de las sesiones, el coachee va reconociendo su valor personal, primero a través de la mirada de otro y progresivamente a través de la mirada propia hasta convertirlo en una nueva creencia. “Quiero creer en eso -decía Juan- en la vida, en el amor, en la alegría.”

(Extracto)