No todo lo que brilla es oro, ni la basura es desperdicio.

¿De qué depende el valor de las cosas? De los ojos que lo miran. ¿En qué se fundamenta el mejor o menor desempeño en las actividades? En la Actitud con que se enfrentan y se desarrollan.

Recordemos el famoso refrán “en el reino de los ciegos, el tuerto es rey”. No ganamos nada con lamentarnos y tirarnos al piso, es más importante levantarnos y actuar. Las oportunidades se encuentran por doquier y solo hay que detectarlas.

La Actitud del líder es contagiosa y difundida rápidamente a todo el grupo de personas que dirige. Si nuestro estado de ánimo es alegre y optimista, influiremos de manera positiva a nuestro entorno. La gente trabajará con más ganas y deseo, verán el futuro con optimismo y obtendrán mejores resultados.

En el camino no siempre encontraremos flores, una que otra piedra y espina aparecerán, una que otra caída se sucederán.

Sólo la persistencia nos permitirá llegar a nuestro cometido, y si no, preguntémosle a los alpinistas cual es una de sus claves para alcanzar las más altas cumbres.

Recuerda: El líder es un hacedor de vidas y con su ejemplo se contagia a los demás. Cultive siempre una buena Actitud hacia los acontecimientos y verá rápidamente florecer su cultivo.

Liderazgo: principios prácticos y esenciales

Autor: Juan Carlos Medina Velandia